¡ No quiero ir a trabajar !

30 enero 2017
¿Cuántas veces hemos pensado o dicho estas palabras? ¿Cuántas veces han estado cargadas de una emoción negativa, haciendo que se nos ponga un nudo en el estómago? ¿Cuáles son los motivos principales que generan aversión al puesto de trabajo afectando a la calidad del desarrollo del mismo?

Pues bien, uno de los principales motivos es el estrés, el cual activa la famosa emoción de la ansiedad llevándola a ser contraproducente y desadaptativa.

En nuestra sociedad prima la ley del aquí y el ahora, todo es imprescindible e importante. Nos cuesta establecer un orden de prioridades para poder dedicar el tiempo necesario a cada cosa en el momento adecuado.

Todo esto se complica cuando nuestra capacidad de tolerancia al estrés se ve superada y desbordada; esto tiende a producirse por una elevada demanda de quehaceres entre los que se suman los laborales y los personales.

Surgen ahora dos preguntas en relación esto: una vinculada al trabajador que se siente identificado con este tipo de situación sin saber cómo poner solución; otra, suscitada por el empresario que se plantea si tiene que tener en cuenta el estado emocional de sus trabajadores.

Pues bien, para la primera pregunta hay soluciones, las cuales vienen dadas desde la psicología clínica, única disciplina que ha de abordar la problemática del exceso de estrés y sus consecuencias perjudiciales para la salud de quien lo sufre.

En cuanto a la respuesta al empresario, es firme: sí, es necesario tener en cuenta el estado emocional de sus empleados.

Una persona que posee la autoridad para contratar a otra también tiene una responsabilidad para con ésta. Se contrata a personas, no a robots (todavía), por lo que se contrata a seres Bio-Psico-Sociales que piensan, sienten y actúan en consecuencia. Por ello es completamente necesario tener en consideración su bienestar emocional, pudiendo así alcanzar un beneficio recíproco, entre empleados y superiores y, en consecuencia, un beneficio en la productividad de la empresa.

Ahora, teniendo en cuenta el olvidado estado emocional de los empleados, ¿Dónde quedaría la frase “no quiero ir a trabajar”?.


Amparo Andreu
Psicóloga General Sanitaria
Miembro Psicospei
amparo.andreu@cop.es
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